13 de julio de 2018

Esquerita!

El comienzo del rock&roll está lleno de figuras llevadas a los altares merecida o inmerecidamente, pero también existen multitud de ellas que, pese a su notable influencia en ese sonido, tuvieron que sobrevivir en las alcantarillas. Ese es el caso de Eskew Reeder Jr, más conocido como Esquerita.


Esquerita comenzó como muchos otros en el mundo del gospel. Tiempo después, entró a formar parte de la banda The Blue Caps, donde tocaba Paul Peek. Gracias a éste, Esquerita realizó sus primeras grabaciones en solitario. Los resultados se describieron como "algunas de las cancciones más indómitas y desvergonzadas jamás publicadas por una discográfica". Su aspecto extravagante, maquillado, con gafas de sol y una enorme peluca parecían una seña de identidad perfecta para el éxito, pero no fue así. Una copia más artificial, Little Richard, se llevó la fama que él merecía. 

En los 60 estuvo tocando en garitos con diferentes bandas y como músico de sesión en algunas grabaciones importantes, llegando a tocar incluso con Jimi Hendrix. También pasó algún tiempo en la cárcel, pero no se sabe por qué. En los 70 empezó su progresivo descenso a las alcantarillas, sobreviviendo bajo el nombre de Fabulash en clubes homosexuales de Nueva York. En sus últimos años tuvo multitud de trabajos alejados del mundo de la música. Billy Miller lo buscó en 1982. Y lo encontró, trabajaba de aparcacoches, pero seguía actuando en locales de tercera con su estilo. Billy Miller y su mujer Miriam Linna se dedicaron durante 40 años ha desenterrar joyas olvidadas del rock&roll y a buscar y entrevistar a grandes olvidados en su tiempo como Link Wray, que al menos ahora tiene su merecido altar.
Eskew Reeder Jr pasó sus últimos días lavando parabrisas de coches durante el tiempo que le prestaban los semáforos. Murió de SIDA en 1986 con 48 años, pobre y olvidado. 

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